Capodanno en Bergamo y el Lago di Como

Sé que a estas fechas ver nieve y hablar de Fin de Año no es algo que apetezca demasiado (¡la próxima entrada será más veraniega con playas paradisíacas en Cerdeña!) pero, dado que se acercan las vacaciones y esos momentos en los que poder salir un fin de semana, desconectar, cambiar de aires y aprender de otros países, me apetecía publicar esta entrada. ¡Un plan ideal para una salida de un par de días que seguro que os fascina al combinar cultura y naturaleza!

En mi caso, invertí dos noches y la verdad es que creo que fue el tiempo necesario para hacer todo lo que os explicaré hoy.

¿El destino?

Bergamo, una de las localidades consideradas más bellas de Italia, por su pasado medieval y entorno (nos encontramos en la región de la Lombardía, a los pies de los Alpes) y por ser la puerta de entrada a la zona de los lagos italianos.

¿Un consejo?

En función de las horas que os estéis en Bergamo, os saldrá a cuenta comprar un billete de transporte público de varias jornadas. Sólo con el billete de ida y vuelta del aeropuerto a la ciudad, ya os saldrá rentable y, aparte, una vez en Bergamo, os permitirá utilizar los distintos buses y funiculares de la ciudad.

¿Una guía?

En esta ocasión, dado que nuestra idea era recorrer el Lago di Como, me incliné por la guía visual de El País Aguilar, con sus mapas fáciles de entender e ilustrados de los lagos.

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¿Lo primero?

Instalarse en el alojamiento que hayáis reservado. Os aconsejo cogerlo en el Bergamo Città Bassa, en la calle de la estación (Viale Papa Giovanni XXIII, por ejemplo), dado que al Bergamo Alto quizá sólo vayáis en un par de ocasiones y, aparte de más animación, el Bergamo Basso, si tenéis pensado desplazaros fuera de la ciudad, os será más práctico.

De todas formas, si aún no disponéis de habitación, dado que habéis llegado demasiado pronto y no está todavía preparada, podéis dejar vuestros equipajes en las taquillas de la Oficina de Turismo. Una solución útil para esos momentos en los que quieres aprovechar el tiempo y no quieres ir cargando el equipaje.

Hecho esto, nos dirigimos a la Estación de Trenes para coger el que nos llevaría a Varenna (previo transbordo en Lecco), un pequeño pueblo localizado en el cuerno derecho del Lago di Como (si lo visualizáis, veréis que tiene forma de V invertida) desde donde empezaríamos a visitar este entrañable rincón natural lleno de villas y caserones a orillas del lago (¡George Clooney también tiene una en él!).

Su precio fue de unos 5,30eurs el trayecto. Podéis encontrar más información en la página web de Tren Italia http://www.trenitalia.com/

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El Lago di Como, con sus pasarelas para llevar a cabo agradables paseos cerca del lago, sus altas montañas llenas de nieve (en verano se convierte en un importante destino de montaña, así que imagino que también tendrá su encanto, a pesar de no tener nieve) y sus pueblecitos de calles empedradas, rápidamente se convirtió en una delicia.

Un castillo en su parte más alta, el Castelo di Vezio, nos recuerda su pasado estratégico; la iglesia de San Giorgio, la arquitectura lombarda del siglo XIV; y su sinfín de villas del s.XIX (buenos ejemplos son Villa Cipresi o Villa Monastero), el pasado noble y de veraneo vivo todavía en determinados puntos del lago.

Tenéis más información en su página web de turismo http://www.varennaturismo.com/

Una vez paseado y haberos dejado llevar por el encanto de este pequeño pueblo, podéis coger un ferry que os llevará a un pueblo cercano, también a orillas del Lago di Como. Se trata de Bellagio, algo más turístico que el que acabamos de visitar pero no por ello menos encantador.

Antes, sin embargo… ¿Degustamos las delicias de la zona?

Nosotros nos inclinamos por el restaurante Borgovino di Tentorio Mara Sara, un negocio familiar de comida casera en el que degustamos platos tan típicos como la polenta (harina de maíz típica del norte de Italia por su alto nivel calórico en una zona de duros inviernos) o la pasta con sus toques de miel.

Un último paseo, ya con la luz del sol más tenue pero más mágica que durante la mañana, nos ayuda a digerir la comida antes de tomar el ferry.

El desplazamiento en ferry se convierte rápidamente también en una delicia, permitiendo observar esas múltiples villas localizadas en las orillas del lago y las altas montañas que nos rodean.

La llegada a Bellagio, sin embargo, nos recuerda que el Lago di Como se trata de un lugar turístico. Una localidad repleta de gente por doquier, muy diferente a la tranquila Varenna, pero, sin embargo, no por ello con menos encanto, al conservar parte de esas villas de antaño y estrechas y empinadas calles.

El paseo que recorre el lago, una vez más, nos deja boquiabiertos, así como también las callecitas que suben y recorren su centro histórico.

La vuelta a Bergamo la realizamos en bus y tren. En primer lugar, pues, nos dirigimos en bus hacia Lecco, donde tomamos el tren de vuelta a Bergamo. Una manera también interesante de recorrer el lago pues nos permitió conocer el lado opuesto al que vimos en tren.

Al día siguiente, nos dedicamos a recorrer las calles de la ciudad que nos acogía, Bergamo. Un Bergamo Basso, lleno de tiendas y edificaciones neoclásicas nos maravilló, pero, sin lugar a dudas, el encanto se encontraba en la Città Alta.

Y es que si algo caracteriza a Bergamo es su pasado medieval, sus calles empedradas y sus altas torres al puro estilo de San Gimignano en la Toscana.

Un lugar en el que rápidamente observaréis que sois los pocos españoles que la recorren pues, mayoritariamente, acoge un turismo más de tipo local e italiano que extranjero.

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Dado que nuestro viaje tuvo lugar en Fin de Año o Capodanno, como dicen los italianos, pesebres preparados por las mismas familias de la localidad (cartelas delante de cada uno de ellos nos indican qué familia lo ha financiado) y brujas Befanas (ese personaje que la noche de Reyes llena de regalos a los niños y niñas italianos) nos saludan en cada esquina.

Y… antes de subir al Bergamo Alto… ¿nos montamos en el emblemático carroussel localizado a los pies de la Torre dei Caduti (torre conmemorativa de la Primera Guerra Mundial inaugurada por Mussolini en el 1924)?

La subida al Bergamo Alto lo podéis hacer de dos maneras…

1) En funicular

2) Andando por su magnífica muralla

Como podéis ver en las fotos, nosotros optamos por las dos alternativas para, así, poder disfrutar también de las vistas sobre la ciudad nevada en forma de un agradable paseo.

Y… hablando de vistas… ¡No os olvidéis de subir a San Vigilio!

Si habéis adquirido el billete de transportes para varios días, también podréis usarlo para el funicular que os lleva a él desde el Bergamo Alto.

Las vistas son impresionantes aunque, si queréis observar el skyline medieval de Bergamo desde un lugar algo más cercano, lo ideal es subir al Castelo dei Parcco della Rocca, una construcción defensiva del s. XIV, localizada en la colina de Santa Eufamia, a la cual podréis acceder a partir de una calle que asciende desde la Piazza dei Mercato delle Scarpe.

Y… Una vez en el Bergamo Alto… ¿qué hacemos?

El funicular os dejará en una de las plazas medievales más emblemáticas del Bergamo antiguo. A partir de ella, cualquier calle os llevará al punto neurálgico y símbolo de la ciudad por excelencia, la Piazza Vecchia, desde donde divisaréis dos de esas grandes torres medievales tan carismáticas de la ciudad, la Torre Civica y la Torre di Gombito (s.XII y altura de 52m).

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La segunda de ambas torres, la que se encuentra justo en la Oficina de Turismo de Bergamo, es visitable.

¿Su nombre? El mismo de la calle en la cual se localiza, la Via Gombito, la que se podría considerar la calle principal del Bergamo Alto, con sus tiendas de productos artesanos y restaurantes, y cuyo nombre nos remite a época romana.

¿Su significado? “Lugar de cruces”, precisamente porque en su ubicación es donde las dos principales arterias romanas, el Cardus y el Decumanus, se entrelazaban.

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La Piazza Vecchia es el centro administrativo también de la ciudad, donde encontraréis el Palazzo de la Regione, símbolo de la edad comunal de Italia, y su antigua universidad.

Justo al lado… ¡el Duomo, dedicado a Santa Maria Maggiore!

¡Ah! Y si queréis llevaros algún recuerdo… ¡no olvidéis la polenta osei! Y es que, tal y como hemos dicho antes, la polenta es un producto tan usado en los Alpes que, incluso, lo podemos encontrar en formato dulce.

Segundo y último día… parece que la nieve nos hace una tregua y, entre un solecito de invierno de lo más agradable, va deshaciéndose a medida que pasa el día. Sin embargo, las postales de invierno en Bergamo continúan siendo presentes, haciéndonos disfrutar de estos últimos momentos en la ciudad de una manera mágica. Una ciudad que, sin lugar a dudas, nos ha fascinado y que, como comentaba en unas líneas más arriba, se convierte en una preciosa escapada de fin de semana.

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Podéis encontrar más información turística en su página web oficial:

www.visitbergamo.net

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